Uno de mis grandes defectos
Este defecto es una mezcla de estereotipos y mis propias inseguridades, es uno donde dependiendo de la situación se arraiga más o se relaja, es uno que puedo decir con confianza que no me pertenece sólo a mí y que aunque la solución es tan simple como ser vulnerable es una que nos reta en lo más profundo del ego. Comparto esta entrada para 1. hacerme responsable y al intentar ser vulnerable, cambiarlo, y 2. para quien se sienta identificado y sepa que no es el único en la lucha.
Es el clásico estereotipo con el que crecemos las mujeres el del ser el sexo débil y por supuesto no estuve exenta. En mi primer trabajo éramos alrededor de diez personas en la oficina, de los cuales tres éramos mujeres y sólo yo iba todos los días, así que si, en mi primera trabajo primaban los hombres (como es el caso de muchos de acuerdo a las estadísticas). Todos éramos jóvenes y buscando resaltar dado que la oficina principal estaba en Los Angeles. Siendo mi primera experiencia era eso mismo lo que no tenía, experiencia, y sin embargo quería demostrar de lo que era capaz, así que sola me labré mi camino, aprendí lo que no sabía e improvisé sobre la marcha, quizá el proceso hubiera sido mucho más fácil si hubiera pedido ayuda pero no quería que nadie creyera que era incapaz.
Luego decidí mudarme a México y trabajar para una empresa donde era la menor de mi equipo y la única colombiana, por supuesto sentía la necesidad de demostrar de lo que era capaz, y no sólo que era buena sino que podia ser la mejor. En el proceso me sentí a veces sola y pérdida profesionalmente, algo que fácilmente se hubiera solucionado de haber pedido ayuda. Tiempo después me mudé a Europa y era la única latina en mi equipo en una Big Tech, el síndrome del impostor era mi pan de cada día y sin embargo no iba a ser yo quien diera credibilidad al estereotipo de los latinos vs los europeos. Trabajé muy duro, una vez más improvisé y logré mucho pero otra vez, lo que no supe hacer fue pedir ayuda.
Para este momento el patrón es claro, mi gran defecto es no saber pedir ayuda, bien por estereotipos de mujer, por la edad o por dónde nací, pero sobretodo por mis propias inseguridades. Si bien haber buscado hacer todo por mi cuenta me obligó a aprender rápido y adaptarme, me pude haber ahorrado tiempo, estrés y errores de haber sido vulnerable. Aprendí con los años que no es mejor quien es capaz de hacerlo todo, sino quien lograr involucrar a los demás. Ser vulnerable nos conecta y pedir ayuda nos facilita la vida.
Desafortunadamente no es un defecto sencillo de evitar, aun hoy soy víctima de él y aunque en menor medida que en la historias que arriba les conté, aun me sigue atormentando en ocasiones reconocer lo que no sé o no puedo resolver, pero aprendí en el camino que no lo tengo que saber todo y esto no le resta valor en lo absoluto a lo que soy capaz, al contrario, si no saber pedir ayuda es un defecto, saber pedirla es una virtud.