Una opinión personal sobre el trabajo moderno
Hace años, unos cuantos antes de siquiera empezar este blog, escribí en mi muro de Facebook sobre una experiencia de un ambiente laboral tóxico en el que estaba. En ese momento, y a pesar de estar bastante afectada, no entendía cuánto me iba a costar superar esa experiencia. Este lugar me llevó en muchos sentidos a mis límites, mi vida personal estaba limitada a mis amigos del trabajo, a quienes quise mucho pero fueron las horas interminables y un tanto las exigencias desmedidas de los clientes las que forjaron esa unión. Mi trabajo no era reconocido, trabajaba hasta el cansancio y así lo repetía día tras día, en ocasiones sin entender realmente porqué hacía lo que hacía.
Cuando empece a trabajar en Facebook, me tomó un buen tiempo apreciar los beneficios que tenía, y no porque no fueran buenos sino porque mi mente aun estaba muy prevenida y pensaba que todo esto sólo sería usado para “explotarme” más. La realidad es que no era así. Durante mis años allí me sentí valorada y respetada, mis managers velaban por mi crecimiento personal y profesional y realmente se involucraban en mi sentir, esto generaba más confianza y motivación. La gente era respetuosa de los horarios de trabajo a pesar de que operábamos en todo el mundo a todas horas, rara vez trabajé a deshoras o en fines de semana, pero sobretodo respetaban mi tiempo libre, vacaciones y momentos fuera de la oficina, incluso en la pandemia cuando esas líneas ya no eran tan claras.
Luego renuncié por motivos no relacionados a esta “calidad de trabajo” y regresé a Colombia donde al par de meses empecé a trabajar en Rappi. Mi opinion no generaliza la cultura, pero fue debido a ella que decidí renunciar sólo 8 meses después. Un trabajo en el que olvidas comer o no encuentras el momento de ir al baño no es un trabajo sano. Sin embargo esta entrada no se trata ni de Facebook ni de Rappi ni de ninguna empresa en particular, se trata sobre la esclavitud modera, las 8 horas de trabajo que rara vez son realmente 8. Se trata del respeto en el espacio laboral, se trata de dejar de imponer expectativas irreales de “éxito”, se trata de dejar de comparar y se trata de ser un poco más humanos.
Quiero aclarar que esta entrada no es para las personas que ven su trabajo cómo más que sólo un trabajo y disfrutan dedicarle un tanto o mucho más que lo que dice su contrato. Esta entrada es para quienes, como yo, vemos el trabajo como un medio para tener una vida. A los primeros los respeto y admiro que encuentren en su trabajo su motivación, a los segundos, como yo, pido respeto, porque el que nuestro trabajo no sea nuestra mayor motivación no nos hace mediocres, nos hace humanos, creer que el “éxito” está sólo en una carrera profesional es impositivo y limitante.
Entiendo que el concepto “esclavitud moderna” puede sonar un poco extremo, pero la verdad es que así se siente cuando no se respetan los límites, cuando se imponen expectativas irreales de lo que debería ser el trabajador siempre disponible y siempre dedicado, trabajador incansable, cuando no hay conciencia sobre las prioridades y exigencias que nos ponen a los “de abajo”". Entiendo que el mundo en el que vivimos prima el capital y entiendo el valor que producen las largas horas laborales, lo sé porque estudié economía, pero ante todo somos personas que trabajamos por disfrutar una vida, una que es más importante que el capital producido, o al menos debería serlo.
Esta es una invitación a que miremos al de al lado o al de abajo si tienen subalternos, que seamos un tanto más críticos (o humanos) con las exigencias, que seamos empáticos (y hasta responsables) por el trabajo interminable, que nos interesemos por la persona más que sólo el empleado, que ofrezcamos más ayuda o simplemente preguntemos “¿cómo estás?”, a veces tan sólo eso es suficiente para sentirse valorado, interesémonos realmente por las personas detrás de un entregable. Como persona puedo decir que esto es amable, y como economista también puedo garantizar más productividad cuando la gente se siente vista en su lugar de trabajo.
Nota del editor: uso el concepto de “esclavitud moderna” vagamente para ejemplificar mi idea y no para referirme los casos reales de esclavitud en la época contemporánea, que aun existen y desafortunadamente poco se parecen a nuestros privilegiados lugares de trabajo.