Valentía en un mundo de cobardes
Al que se atreve a arriesgar lo llamamos loco e imprudente, porque la incertidumbre nos aterra, lo impredecible nos espanta, nos acostumbramos a la costumbre y salir de la zona de confort es descabellado, inconsiderado y excesivo.
Nos pasamos los días quejándonos de la rutina y de los estándares de la sociedad, pero qué rápido sabemos juzgar a lo que se sale de ello. En algún momento la narrativa entre estabilidad y comodidad se hizo borrosa, tener más sólo nos hace querer más, y entre más validamos esta idea más vacíos nos sentimos y sin embargo, buscar lo diferente nos atemoriza. Es como ir a la playa queriendo probar el agua pero al llegar a ella nos damos cuenta que nos da miedo mojarnos y que es mejor verla de lejos mientras tildamos de locos a los que se atreven a nadar.
Viviendo en Irlanda creí que mi mayor miedo era la soledad, y de muchas maneras lo sigue siendo, pero descubrí algo que me mortifica igual, el miedo a sentir que se me pasa la vida y no sentir que la vivo al máximo. La definición de "al máximo" le pertenece a cada quien, la mía es una donde yo decido mis pasos, donde no se lo dejo todo al devenir, y sin embargo, por los últimos años aprendí a vivir así.
En un mundo lleno de opciones, la comodidad se convirtió en la carta más valiosa. Lo veo en mi día a día, yo también he jugado con y por ella, pero es una carta que nos cuesta un precio muy alto y para cuando logramos ver ese precio ya es muy tarde.
Me gustan los cafés con amigos, las conversaciones profundas, los bailes ligeros y los besos intensos. Me gustan los abrazos largos y las palabras sinceras, la gente que no aparenta y las risas que no se cuentan. Y si todo eso no lo compra el dinero, no puedo evitar cuestionarme porque nos condiciona, define relaciones, define momentos, define lo indefinible y nos distrae de la realidad.
Mi visión es una de privilegio, sé lo afortunada que soy de poder cuestionarme estos temas, de poder tomar las decisiones que tomo y decidir rehacer mi vida, pero es tener ese privilegio el que me da más razones, y entonces la responsabilidad de hacerlo.
Algunas de las entradas de este año han sido sólo mensajes de súplica, quizá entre muchas cosas mensajes para mi (y quien necesite leerlo) que existir no es vivir, que la comodidad no nos robe los sueños, pero sobretodo que esos sueños no sean materiales.
Atentamente, Luisa.
Pd. Hace algunos años escribí "no desaprovechemos los momentos, vivamos cada segundo con si fuera el último, digámosle a las personas que amamos cuánto las amamos, lancémonos sin miedo a perder, abracememos más, queramos más, sintámos más, gocemos más, bailemos más, besemos más, riamos más, hablemos más.... vivamos más."