Idealizo la idea de compartir ideas

Idealizo la idea de compartir ideas

Imagínese que le dice a su familia que va a comprar un libro para colorear porque está aburrido de la pandemia. Su hermano mayor le dirá “para qué? Si usted no sabe colorear, seguro será como todo lo demás, lo usa un día y no más”; su papá también está en el lugar, escucha pero no dice nada, y su mamá aplaude la idea y dice “me encanta, yo te compro los colores”. Esta analogía aplica para todo cuanto uno hace, ‘voy a empezar una dieta’, ‘voy a empezar a hacer ejercicio’, ‘voy a empezar un negocio’, ‘voy a escribir un blog’, todo cuanto se le ocurra inicia por una idea y navega esta misma corriente.

Cuando uno va a empezar un nuevo proyecto, toma una decisión o tiene una nueva intención y decide contárselo a otros, hay 3 tipos de personas:

  1. Los escépticos: aquellas personas que sólo encuentran 'peros', que ruedan los ojos y hasta desmotivan con sus comentarios.

  2. Los indiferentes: los que escuchan pero no tienen nada bueno ni malo que decir.

  3. Los que alientan y los que ayudan: a estos dos grupos los pongo juntos porque lo que los "porristas" no saben es que simplemente con aplaudir la intención y el esfuerzo ayudan y motivan. Estos grupos son los que impulsan, los que dan sugerencias y críticas constructivas, los que ofrecen soluciones y muestran interés genuino.

En este orden de ideas y siguiendo el ejemplo del libro de colores, usted empieza a dudar si realmente debería comprarse el libro o si quizá su hermano tiene razón y es mejor no hacerlo. Hay 3 razones por las que cuesta en general empezar algo nuevo:

  1. Las dudas de los escépticos: la más difícil de superar ya que por ser criaturas sociales buscamos la aprobación de otros para validar nuestras ideas. Para quien leyó mi entrada de las contradicciones queda claro que jamás habrá unanimidad, existe la envidia, el ego, o simplemente el miedo de otros que se refleja en nuestras ideas cuando se las contamos.

  2. Las dudas propias: entre mis favoritas y las más personales: "me pueden robar la idea" (paranóica), "seguro voy a fallar" (catastrófica), "qué punto tiene que intente algo? mejor me limito a lo que ya soy" (conformista), "la gente dirá que me subo a tendencias y me juzgará" (hipócrita), "mejor espérate a que tengas más conocimiento" (procrastinadora y cobarde).

  3. La fuerza de voluntad: a veces solo hay que empezar. Muy relacionado a la duda de procrastinar, a veces nos comprometemos a tomar acción, a dejar las dudas de lado pero nos cuesta dar el primer paso y lanzarnos. A mi personalmente esto aún me cuesta, pero desde que entendí que muy poco en la vida es permanente, que me desgasta más la pensadera y que al final de mis días me gozaré haberme atrevido y me reiré de lo que fallé, siento que aventurarme en ciertas misiones de vida se ha vuelto más sencillo.

Mi consejo, el que me repito cada semana cuando voy a publicar un blog es simplemente tomar acción, esas dudas siempre estarán. Empezar algo nuevo es como bañarse con agua fría, incómodo pero detenerse a pensarlo y dudarlo no lo hace más sencillo.

A pesar de los tipos de personas y las dudas, hay 3 razones por las que considero que es muy valioso compartir nuestras ideas, proyectos e intenciones con otros:

  1. Te pueden ayudar: En mi experiencia son comunes el tipo 1 y 2 de personas, vivimos en una sociedad fuertemente indiferente y envidiosa, y con completa justificación dado que cada quien enfrenta sus propias batallas. Pero entre el grupo de gente siempre encontrarás personas que te animarán y mejor aun, te ayudarán. Te darán herramientas y te facilitarán encontrar la manera de lograr tu cometido. La realidad es que poco podemos realmente lograr solos, y la ayuda no es telepática no se manifiesta sin pedirla.

  2. Te compromete a tomar accion: Incluso los envidiosos sienten curiosidad, cuando lanzamos una nueva propuesta al viento ella perdura, y habrá quienes pregunten, en el mejor de los casos por interés genuino, pero sea cual sea la razón decir a voces nuestros proyectos nos compromete a darles seguimiento, y el progreso, cualquier tipo de progreso, siempre es positivo.

  3. Lo manifiestas: Para los que creemos en el poder de manifestar, a veces decir nuestras ideas y proyectos en voz alta no nos compromete a nosotros, a veces compromete al destino, a veces quizá se trata sólo de poner las cartas al aire y permitir que las cosas ocurran. Y si bien no ocurren por arte de magia, la suerte sí tiene oídos y son muy pero muy agudos.

Mi historia:

Desde el 2016 tenía la idea de empezar un blog, empecé a organizar mis ideas pero la duda y la falta de voluntad en ese momento me ganaron. Tres años después decidí que lo iba a hacer, lo empecé a planear en silencio por miedo a las ideas de los esc´pticos y que me desanimaran, y cuando ya tenía todo listo, las primeras entradas escritas y la página en línea se lo dije a mi mejor amiga. Ella no es solo mi segunda mayor porrista (junto a mi mamá), es muy crítica, si alguien podía ser escéptica de una manera constructiva iba a ser ella, y sin embargo me motivó a hacerlo, así que con su validación decidí lanzarlo hace casi dos años. En el transcurso han habido muchas opiniones de los escépticos y mucha mucha duda propia, pero es la voluntad y el compromiso conmigo y con quienes me animan los que me motivan a continuar.

Qué más da si la idea que tienen parece loca o da miedo, parezco disco rayado cuando digo que la vida es muy corta para no explorar todas esas ideas, si no nos volvemos millonarios al menos habremos aprendido y en el mejor de los casos quizá habremos ayudado a alguien en el camino.

Atentamente, Luisa.

Incomodarse, agradecer, reconocer, educarse y cambiar. 


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De contradicciones y otros chistes en los que vivimos

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